Donald Trump pone en duda la permanencia de EE. UU. en el T-MEC
¿El fin del T-MEC? Trump evalúa la salida de EE. UU. del tratado, desatando una crisis económica sin precedentes en México y Canadá. ¿Qué sigue?
REDACCIÓN
El futuro del comercio en América del Norte pende de un hilo. El presidente Donald Trump ha confirmado que su administración evalúa seriamente la salida de Estados Unidos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta posibilidad, que hasta hace meses parecía una táctica de negociación, ha cobrado fuerza como una opción real en la oficina oval, generando una onda expansiva de nerviosismo en los mercados financieros.
A las puertas de la revisión oficial del acuerdo programada para este 2026, la Casa Blanca argumenta que el tratado actual sigue permitiendo un "abuso" hacia la manufactura estadounidense y que el déficit comercial con México es "inaceptable".
Los puntos de fricción: ¿Por qué Trump quiere salir?
La administración de Trump ha señalado tres pilares fundamentales que, a su juicio, justifican abandonar el pacto:
- Déficit Comercial: Trump sostiene que México se ha beneficiado desproporcionadamente de la industria automotriz.
- Influencia de China: Existe una preocupación creciente sobre el uso de México como "puente" para que productos chinos entren a EE. UU. evitando aranceles (el llamado triangulación comercial).
- Sector Energético y Agrícola: Las disputas no resueltas sobre el maíz transgénico y la política energética de México han agotado la paciencia de los negociadores en Washington.
El mecanismo de salida: ¿Cómo funcionaría?
Bajo el Artículo 34.6 del T-MEC, cualquier país puede retirarse del tratado notificándolo con seis meses de antelación. Si Trump decide activar esta cláusula, se abriría un periodo de transición caótico donde las reglas del comercio exterior podrían regresar a los aranceles previos o quedar en un vacío legal hasta nuevos acuerdos bilaterales.
Reacciones en México y Canadá
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una postura de cautela, llamando al diálogo y resaltando que la integración económica de América del Norte es irreversible y beneficia a las familias trabajadoras de los tres países. Por su parte, el gobierno de Canadá ha comenzado a explorar planes de contingencia, reforzando sus lazos comerciales con la Unión Europea y la región Asia-Pacífico.
Analistas advierten que la simple mención de abandonar el T-MEC podría frenar inversiones clave en el fenómeno del nearshoring, ya que las empresas buscan reglas claras y estables para operar.