Washington da permiso a que Cuba compre petróleo venezolano directamente a privados

EE. UU. autoriza la venta de petróleo venezolano a privados en Cuba. La OFAC anuncia licencias específicas bajo estrictas condiciones.

Por Mario Victorino

 

En un movimiento que redefine la estrategia de presión sobre el Caribe, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha anunciado una actualización clave: se autorizará la reventa de crudo de origen venezolano a sectores no gubernamentales en Cuba.

Esta medida marca un punto de inflexión tras la intensa actividad militar y política de enero, que resultó en la extracción forzosa de Nicolás Maduro del poder en Venezuela y la toma de control de las exportaciones petroleras por parte de Washington.

 

Una "política favorable" con letras pequeñas

La OFAC ha confirmado que implementará una "política favorable de concesión de licencias". Esto significa que el gobierno estadounidense evaluará y aprobará solicitudes específicas de empresas o particulares que busquen llevar crudo venezolano a la isla, siempre que el destino final sea el uso comercial o humanitario dentro del sector privado cubano.

"Esta política busca apoyar a los emprendedores y a la sociedad civil cubana sin fortalecer las estructuras represivas del Estado", señalaron fuentes cercanas a la dependencia. La medida intenta paliar la crisis energética que asfixia a los ciudadanos de a pie, separando sus necesidades de la agenda política de La Habana.


La línea roja: El ejército y la inteligencia

A pesar de la apertura, las restricciones son severas. El Departamento del Tesoro fue tajante al advertir que ninguna transacción que involucre o beneficie a personas o entidades vinculadas con:

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Los servicios de inteligencia cubanos.

Cualquier institución gubernamental de la isla.

Estas entidades quedan estrictamente excluidas de los beneficios de estas licencias. El objetivo es claro: evitar que el flujo de combustible sirva para oxigenar al aparato estatal que EE. UU. ha calificado como una "amenaza inusual y extraordinaria" para su seguridad nacional.


El contexto: Un escenario post-Maduro y amenazas de aranceles

Esta flexibilización operativa convive con una retórica de mano dura desde la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó recientemente una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, en un intento por cortar los suministros que tradicionalmente enviaba el chavismo.

Tras la operación militar de enero que desplazó a Maduro, Estados Unidos se apoderó de las exportaciones petroleras venezolanas, utilizándolas como una herramienta de negociación y presión regional. Con esta nueva política de la OFAC, Washington parece estar probando una estrategia de "asfixia selectiva": golpear al gobierno cubano mientras intenta ganarse el favor de la población mediante el alivio energético directo al sector privado.

 

¿Qué significa esto para la región?

El anuncio ha generado incertidumbre sobre cómo se ejecutará la logística de transporte y quiénes serán los actores privados con capacidad para gestionar la compra y distribución de crudo en una economía tan centralizada como la cubana. Expertos sugieren que esto podría fomentar el surgimiento de una red comercial paralela en la isla, o bien, ser el preludio de una mayor presión para que el gobierno de La Habana ceda espacios de control interno.

Por ahora, el crudo venezolano, que durante décadas fue el símbolo de la alianza ideológica entre Caracas y La Habana, ha pasado a ser una pieza de ajedrez controlada directamente desde las oficinas del Tesoro en Washington.