Sheinbaum arremete contra el PT y exhibe su miedo a perder votos

Claudia Sheinbaum acusa al PT de frenar el Plan B electoral por miedo a perder votos en 2027. La reforma de revocación de mandato pende de un hilo.

Por Mario Victorino

 

La educación en México atraviesa una de sus transformaciones más profundas en décadas. Tras una serie de ajustes en el modelo pedagógico nacional, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha ratificado que el sistema de exámenes y pruebas escolares, tal como se conocía históricamente, ha llegado a su fin en el nivel básico. Esta medida, enmarcada en la consolidación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), busca eliminar la presión punitiva de los números y transitar hacia un esquema de aprendizaje más humano y contextualizado.

El anuncio ha generado un intenso debate entre especialistas, padres de familia y docentes. Sin embargo, las autoridades educativas han sido claras: no se trata de dejar de evaluar, sino de dejar de "examinar" bajo la vieja lógica de la memorización de datos que se olvidan al día siguiente de la prueba.

 

¿Qué significa realmente el "adiós" a los exámenes?

El cambio principal radica en la sustitución de las pruebas de opción múltiple por la denominada Evaluación Formativa. Bajo este nuevo esquema, los maestros ya no basarán el éxito o fracaso de un alumno en una hoja de papel contestada en una hora de clase. En su lugar, el desempeño se medirá a través de un seguimiento diario que incluye proyectos comunitarios, trabajo colaborativo y la resolución de problemas reales.

Voceros de la dependencia educativa han declarado que el objetivo es reconocer que el aprendizaje es un proceso continuo y no un evento aislado que sucede una vez al mes frente a un pupitre. Según han manifestado diversas autoridades, el examen tradicional fomentaba la competencia desleal y el estrés innecesario, dejando de lado habilidades vitales como el pensamiento crítico y la creatividad.

 

El nuevo rol del docente y la autonomía profesional

Uno de los pilares de esta reforma es devolverle al maestro la confianza en su juicio pedagógico. Ahora, los docentes tienen la facultad de decidir cómo demostrar que un alumno ha alcanzado los objetivos de aprendizaje. Esto puede ser mediante un diario de clase, un portafolio de evidencias o incluso una presentación frente a la comunidad escolar.

Desde el magisterio, diversos líderes sindicales han expresado que este cambio representa una liberación administrativa, aunque también un reto pedagógico mayúsculo. Han señalado que evaluar procesos es mucho más complejo que calificar con una plantilla de respuestas correctas, por lo que la capacitación constante será el factor decisivo para que este modelo no se convierta en una aprobación masiva sin sustento.

 

¿Qué pasará con las boletas de calificaciones?

A pesar del fin de los exámenes convencionales, la SEP aclara que las boletas de calificaciones no desaparecen. El sistema administrativo mexicano requiere una acreditación oficial, por lo que los números del 5 al 10 seguirán apareciendo en los documentos de primaria y secundaria.

La diferencia fundamental es el origen de ese número. Mientras que antes un examen podía representar el 70% o 100% de la nota, ahora será el resultado de una suma de esfuerzos visibles a lo largo de todo el ciclo escolar. Para los primeros grados de educación primaria, el enfoque será puramente cualitativo, centrándose en descripciones del desarrollo del niño, mientras que en grados superiores se mantendrá la escala numérica pero fundamentada en la evaluación formativa.

 

Un cambio de paradigma en la educación básica

Con esta decisión, México se suma a una tendencia global que busca priorizar las competencias socioemocionales sobre la retención de información. Las autoridades aseguran que este modelo reducirá la deserción escolar y ayudará a que los estudiantes se sientan más identificados con sus escuelas.

La implementación total de este esquema se mantiene vigente para este ciclo escolar 2025-2026, marcando una frontera definitiva entre el modelo educativo industrial del siglo pasado y una visión que busca adaptarse a las necesidades de la juventud actual.