Cárteles, gobiernos y dinero: la conexión del narco con distintos sistemas políticos
Autores y especialistas analizan cómo el narcotráfico ha operado en países capitalistas y socialistas alrededor del mundo.
Por Mario Victorino
El narcotráfico se ha convertido en una de las economías ilegales más poderosas del planeta y, durante décadas, ha logrado expandirse tanto en países capitalistas como en naciones gobernadas bajo modelos socialistas o comunistas.
La discusión sobre si el narcotráfico está más ligado al capitalismo o al socialismo ha sido abordada por economistas, sociólogos, criminólogos y especialistas en seguridad internacional. Sin embargo, la mayoría coincide en que las organizaciones criminales se adaptan a distintos sistemas políticos y económicos siempre que existan condiciones favorables como corrupción, impunidad, desigualdad y mercados ilícitos altamente rentables.
El sociólogo Manuel Castells sostuvo en sus estudios sobre economía global y redes criminales que el crimen organizado transnacional prospera gracias a la globalización financiera y tecnológica, independientemente del modelo ideológico de los Estados.
El narcotráfico dentro del capitalismo global
Diversos autores consideran que el narcotráfico encuentra condiciones particularmente favorables dentro del capitalismo global debido a la lógica de mercado basada en oferta, demanda y acumulación de capital.
El historiador y sociólogo Immanuel Wallerstein argumentó que las economías ilegales forman parte del sistema-mundo capitalista y operan conectadas a mercados internacionales, flujos financieros y cadenas de comercio global.
En países como México y Colombia, organizaciones como el Cartel de Sinaloa o el Cartel de Medellín desarrollaron estructuras comparables a grandes corporaciones internacionales, con capacidad logística, financiera y operativa.
El economista Milton Friedman, defensor del libre mercado, sostuvo en distintos ensayos y entrevistas que la prohibición de las drogas generaba mercados negros extremadamente rentables, fortaleciendo a las mafias criminales. Desde su perspectiva, la ilegalidad incrementa artificialmente los precios y la violencia asociada al narcotráfico.
Por su parte, el filósofo David Harvey ha señalado que las dinámicas del capitalismo contemporáneo permiten la expansión de economías ilícitas mediante procesos de acumulación y concentración de riqueza.
La globalización y el lavado de dinero
Especialistas en crimen financiero consideran que el crecimiento del narcotráfico internacional no podría entenderse sin la globalización económica y los sistemas financieros modernos.
La periodista e investigadora Loretta Napoleoni ha explicado cómo redes criminales internacionales aprovechan paraísos fiscales, empresas fachada y sistemas bancarios para lavar recursos obtenidos ilegalmente.
De acuerdo con Napoleoni, las organizaciones criminales modernas funcionan como corporaciones multinacionales que diversifican inversiones y operan en distintos continentes.
El sociólogo mexicano Luis Astorga también ha documentado cómo el narcotráfico en México evolucionó paralelamente a cambios económicos, políticos y comerciales del país durante el proceso de apertura global.
El impacto de la prohibición
Uno de los puntos centrales del debate es el papel de las políticas prohibicionistas.
El economista estadounidense Gary Becker, premio Nobel de Economía, analizó el crimen desde la lógica de incentivos económicos y argumentó que mercados ilegales altamente rentables generan incentivos permanentes para que organizaciones criminales asuman riesgos.
Muchos especialistas comparan el narcotráfico moderno con lo ocurrido durante la Ley Seca en Estados Unidos, cuando la prohibición del alcohol permitió el surgimiento de mafias poderosas como las dirigidas por Al Capone.
Casos documentados en sistemas socialistas
Aunque el narcotráfico suele asociarse mediáticamente a economías de libre mercado, también existen antecedentes documentados en países socialistas o comunistas.
Uno de los casos más conocidos ocurrió en Cuba con el llamado “Caso Ochoa” de 1989. El general Arnaldo Ochoa fue acusado de participar en operaciones de narcotráfico vinculadas al Cartel de Medellín.
El gobierno encabezado por Fidel Castro realizó un juicio televisado que terminó con la ejecución de varios militares. El episodio fue analizado por autores como el escritor Carlos Alberto Montaner, quien sostuvo que el caso evidenció fracturas y corrupción dentro del aparato estatal cubano.
Sin embargo, otros investigadores consideran que el proceso también tuvo componentes políticos internos vinculados al control del poder.
Venezuela y el “Cartel de los Soles”
En Venezuela, las acusaciones sobre el llamado “Cartel de los Soles” han generado tensiones diplomáticas internacionales.
El politólogo Moisés Naím ha señalado que en algunos Estados débiles o altamente polarizados pueden surgir conexiones entre estructuras políticas, militares y economías ilícitas.
Autoridades estadounidenses han acusado a funcionarios venezolanos, incluido el presidente Nicolás Maduro, de facilitar operaciones de narcotráfico. El gobierno venezolano rechaza categóricamente estas acusaciones y las considera parte de una estrategia política internacional.
Corea del Norte y economías clandestinas
Corea del Norte también ha sido mencionada en investigaciones internacionales relacionadas con contrabando y tráfico ilícito.
El periodista británico Jasper Becker y diversos especialistas en Asia han documentado reportes sobre presuntas redes clandestinas asociadas al régimen norcoreano para obtener divisas frente al aislamiento económico.
No obstante, debido al hermetismo del país, gran parte de la información continúa siendo difícil de corroborar de forma independiente.
Un problema ligado al poder y al dinero
Académicos como Noam Chomsky han señalado que el narcotráfico debe entenderse dentro de dinámicas internacionales de poder, desigualdad, intervención política y mercados globales.
Por otro lado, investigadores especializados en seguridad consideran que el crimen organizado prospera principalmente donde existen instituciones débiles, corrupción e impunidad, independientemente del sistema ideológico.
El consenso entre especialistas apunta a que el narcotráfico no pertenece exclusivamente al capitalismo ni al socialismo. Más bien, se trata de un fenómeno transnacional capaz de adaptarse a distintos modelos políticos siempre que existan enormes ganancias económicas y condiciones favorables para operar.