CFE liderará expansión eléctrica histórica; 70% de nueva capacidad será renovable

El gobierno de México anunció un plan de expansión eléctrica de 32 mil MW con 70% de energía renovable e inversión de 739 mil millones de pesos.

Por Mario Victorino

 

El gobierno federal presentó un ambicioso plan de expansión del sistema eléctrico nacional que contempla la incorporación de 32 mil megawatts (MW) de nueva capacidad de generación hacia 2030, con una inversión estimada de 739 mil millones de pesos, en lo que la presidenta Claudia Sheinbaum calificó como un proyecto “histórico, único y de gran alcance para la soberanía energética del país”.

De acuerdo con la información oficial, el 70% de la nueva capacidad provendrá de fuentes renovables, principalmente solar fotovoltaica, eólica, geotérmica, termosolar e hidroeléctrica.

 

Un giro hacia las energías limpias

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum destacó que el plan marca un cambio estructural en la política energética del país, al incrementar de forma significativa la participación de energías limpias en la matriz nacional.

“Por primera vez en la historia estamos con proyectos de 32 mil MW; algo histórico en seis años, y el 70 por ciento de ellos son renovables”, afirmó la mandataria.

Con este proyecto, México pasará de generar 354 millones de megawatts-hora (MWh) anuales a 410 millones de MWh en 2030, mientras que la participación de renovables crecerá del 23-24% actual al 38% en cinco años.

 

Mayor participación del Estado en la generación eléctrica

La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, explicó que el plan también busca revertir la tendencia de reducción de la participación estatal en el sector eléctrico registrada tras las reformas energéticas de 2013.

De acuerdo con lo expuesto, el sector público generará el 61% de la electricidad nacional al final del sexenio, frente al 43% registrado en 2023.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) aportará cerca del 79% de la nueva capacidad instalada, mediante inversión directa y esquemas mixtos donde la propiedad de los activos permanecerá en manos del Estado.

 

Solar y eólica, las principales apuestas

El programa contempla la incorporación de 12 mil 300 MW de energía solar fotovoltaica y 6 mil 800 MW de energía eólica, lo que representará el mayor crecimiento en estas tecnologías dentro del sistema eléctrico mexicano.

En términos porcentuales, se prevé un aumento del 140% en generación solar, 90% en geotermia, 70% en eólica y 18% en hidroeléctrica.

Además, para garantizar estabilidad en el suministro, la CFE construirá cinco plantas de ciclo combinado que añadirán cerca de 9 mil 900 MW de capacidad firme.

 

Menos gas natural y menos emisiones

Uno de los objetivos centrales del plan es reducir la dependencia del gas natural, actualmente utilizado en el 79% de la generación eléctrica basada en combustibles fósiles.

Para 2030, esta proporción descendería al 62%, de acuerdo con las proyecciones oficiales.

El gobierno estima que la estrategia evitará la construcción de 55 plantas de ciclo combinado y reducirá 69 millones de toneladas de emisiones de CO₂ equivalente.

“De tal manera que cuando dejemos el gobierno, incluso va a bajar el consumo de gas natural y va a aumentar la energía generada por renovables”, señaló Sheinbaum.

 

Proyectos estratégicos: Mulegé y Sonora

La directora general de la CFE, Emilia Esther Calleja Alor, presentó dos proyectos clave dentro del plan de expansión.

El primero es el Proyecto Oasis, ubicado en Mulegé, Baja California Sur, que integrará energía solar, almacenamiento en baterías y producción de hidrógeno verde para garantizar suministro continuo incluso durante la noche.

El segundo es la central fotovoltaica Rafael Galván, en Puerto Peñasco, Sonora, que alcanzará una capacidad de hasta mil MW, convirtiéndose en la planta solar más grande de América Latina, con una inversión superior a mil 400 millones de dólares.

 

Hacia la soberanía energética

El gobierno federal sostiene que este plan no solo busca aumentar la capacidad eléctrica del país, sino también fortalecer la soberanía energética mediante una mayor participación del Estado y una transición acelerada hacia fuentes limpias.

Con esta estrategia, la administración de Sheinbaum apuesta por un rediseño del sistema energético mexicano con impacto en infraestructura, inversión pública y reducción de emisiones en el mediano plazo.