Toyota toma una decisión histórica: así afectará a miles de empleos en México
Toyota invertirá 3,600 millones de dólares en Texas y trasladará la producción de la Tacoma desde Baja California; Guanajuato seguirá operando.
Por Mario Victorino
Toyota reconfiguró su estrategia de manufactura para Norteamérica al anunciar una inversión de 3 mil 600 millones de dólares destinada a ampliar su complejo industrial en San Antonio, Texas, donde instalará una nueva línea de ensamblaje que absorberá la producción de la pickup Tacoma actualmente fabricada en Tijuana, Baja California.
La decisión representa uno de los movimientos más relevantes de la industria automotriz en la región durante los últimos años y ocurre en un contexto marcado por la presión comercial ejercida por Estados Unidos para incrementar la producción de vehículos dentro de su territorio.
La producción de la Tacoma migrará gradualmente a Texas
La automotriz japonesa informó que el traslado se realizará de manera escalonada durante los próximos cuatro años y que la nueva línea de producción comenzará operaciones en 2030.
Con esta expansión, la planta de San Antonio incrementará su capacidad de producción en aproximadamente 150 mil unidades anuales, además de generar alrededor de 2 mil nuevos empleos en Estados Unidos.
Como parte del plan, la Toyota Motor Manufacturing Baja California, ubicada en Tijuana, dejará de ensamblar la pickup Tacoma, modelo que produce de manera exclusiva desde hace más de dos décadas.
Guanajuato conservará la fabricación de la pickup
Aunque Baja California perderá la producción del modelo, Toyota confirmó que su complejo de Apaseo el Grande, Guanajuato, mantendrá un papel estratégico dentro de la operación regional.
La planta continuará ensamblando la nueva generación de la Tacoma, incluidas las versiones híbridas, con una capacidad cercana a 155 mil unidades al año, consolidándose como una de las instalaciones más importantes de la compañía en México.
Desde 2024, ambas plantas mexicanas participaban de manera conjunta en la fabricación de este vehículo para diversos mercados internacionales.
La decisión ocurre en medio de la presión comercial de Estados Unidos
El anuncio se da en un escenario de cambios en la política comercial estadounidense, luego de que la administración del presidente Donald Trump reforzara medidas para incentivar que las armadoras fabriquen más vehículos dentro de Estados Unidos.
Durante ese periodo se establecieron aranceles de hasta 25% para vehículos importados, además de gravámenes al acero, aluminio y autopartes, factores que incrementaron los costos para las empresas con producción fuera del territorio estadounidense.
Aunque Toyota evitó relacionar directamente la inversión con estas medidas, explicó que el objetivo es fortalecer su sistema de manufactura local y responder de forma más eficiente a la demanda del mercado norteamericano.
Incertidumbre para la planta de Baja California
La decisión genera incertidumbre sobre el futuro de la planta de Tijuana, ya que actualmente produce únicamente la Tacoma.
De acuerdo con cifras de la empresa, el complejo ensambla alrededor de 166 mil unidades al año, de las cuales aproximadamente 93% se exportan principalmente a Estados Unidos y Canadá.
Además de emplear a más de 3 mil trabajadores, la operación sostiene una cadena de suministro integrada por cerca de mil 500 proveedores, por lo que especialistas advierten que, si antes de 2030 no se asigna un nuevo modelo para fabricar en esa instalación, su continuidad podría verse comprometida.
Toyota asegura que mantendrá su presencia en México
Pese al cambio de producción, la automotriz reiteró que México seguirá siendo una pieza clave dentro de su estrategia de manufactura para Norteamérica.
La empresa afirmó que continuará invirtiendo en el país y destacó la importancia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para mantener integrada la cadena regional de producción automotriz.
El anuncio fue seguido de cerca por los mercados financieros, donde las acciones de Toyota registraron movimientos en las operaciones posteriores al cierre de la Bolsa de Nueva York, reflejando el impacto que tendrá esta reorganización en la industria automotriz de Norteamérica.